Xavid 01/05/2018

En una época en la que la esperanza de vida de una empresa que cotiza en bolsa se ha reducido a 10 años y en la que una de cada dos empresas de nuestro país no sobrevive después de sus primeros cinco años, parece razonable reflexionar sobre esta alta tasa de mortalidad empresarial.

Como primera reflexión que me hago, es que muchas de esas empresas que cotizaban en bolsa tenían los recursos necesarios y contaban con brillantes profesionales que en su currículum reflejaban una impecable formación empresarial y probablemente una envidiable experiencia.

Consecuentemente no creo que la explicación la podamos encontrar con una falta de capacitación o de recursos y probablemente debamos de preguntarnos si pudo llegar a producirse un problema de enfoque de gestión, donde los objetivos cortoplacistas hayan lastrado la capacidad de respuesta de la organización ante las macrotendencias globales y los cambios tecnológicos que se están produciendo y que están marcando un cambio de época.

Un cambio de época que exige a las organizaciones que contemplen la excelencia en su gestión, una gran capacidad de adaptación al cambio y una visión de negocio a largo plazo. Todo ello deriva en un enfoque estratégico donde cobra presencia el modelo de organización excelente y sostenible.

Adoptar este enfoque estratégico comporta que la organización aborde el proceso de planificación estratégica incorporando la sostenibilidad desde su triple dimensión; y desde la perspectiva del Modelo EFQM de Excelencia, la necesidad de que los aspectos estratégicos se encuentren contemplados en los procesos clave de la organización, facilitando su control y seguimiento a través del cuadro de mando integral.

Es en esta asociación de conceptos donde la organización logrará materializar el despliegue transversal de su estrategia de sostenibilidad y consecuentemente estará en situación de minimizar sus riesgos, mejorar su eficiencia y aprovechar nuevas oportunidades de crecimiento.

Un ejemplo de todo ello y que sin lugar a dudas afecta a todo tipo de organizaciones, independientemente del sector al que pertenezca, lo encontramos en las cuatro macrotendencias socioeconómicas que se están produciendo a nivel global: crecimiento de la población, migración del medio rural al medio urbano, convergencia de países emergentes y cambio demográfico. Todo ello está desencadenando el efecto del cambio climático y un reto de sostenibilidad para el planeta que a nivel político ha supuesto la definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Más allá de cómo esas macrotendencias pueden llegar a manifestarse, parece razonable pensar que cualquier organización debería de incorporar en su proceso de reflexión y planificación estratégica las oportunidades y riesgos económicos, ambientales y sociales derivados de todo ello.

Esas macrotendencias deben ser vistas como una fuente de innovación para el diseño, producción, comercialización de los productos y servicios que se traducen en una magnífica oportunidad de crecimiento a través de nuevos mercados que las organizaciones que sepan aprovechar serán las que antes también se estarán posicionando, logrando una ventaja competitiva en forma de diferenciación en el mercado que les supondrá un reconocimiento social y licencia para operar.

Por otra parte, la gestión de riesgos económico-financieros de naturaleza socio-ambiental se está convirtiendo en un aspecto cada vez más importante para los inversores y que debe ser tenido en consideración para mantener su confianza.

Sin embargo, tan importante es contemplar el enfoque de estratégico como también lo es contemplar el enfoque de gestión y aunque anteriormente ya he mencionado la importancia que adquiría contemplar todos estos aspectos en los procesos clave, no quisiera dejar de mencionar la importancia que desde una perspectiva de gestión también debe de ser contemplada en la gobernanza, el liderazgo, las personas, los recursos, las alianzas y por supuesto los resultados. Aspectos todos ellos contemplados en el Modelo EFQM de Excelencia, que facilita el despliegue transversal de la estrategia de sostenibilidad.